lunes, 25 de julio de 2011

Metamorfosis. Extraño ser niña.

Hoy, es de esas veces, en las que me miro al espejo, y extraño ser la niña que un día fui.

Si, de esas veces, en las que no me preocupaba si tenía mis uñas decoradas, si le gustaba algún niño o si no le gustaba, cuando podías ser 100% tu y no hubiera problema. Cuando creías que tus padres eran ricos y todo lo podías conseguir con tan solo expresar que lo desearas, bueno tal vez no todo, pero si muchas cosas. Cuando guardabas esa completa ingenuidad, y eras totalmente transparente sin miedo a que te fueran a herir. De esas veces en las que si te molestaban, al poco tiempo se te olvidaba, y seguías tratando a esa persona igual que antes, si, cuando no conocías lo que era el resentimiento.
Extraño la infancia, cuando los adultos me decía aprovecha ahora que eres niña, porque en un futuro añoraras por regresar a ella. En ese momento no lo entendía, pero ahora que soy joven, me doy cuenta que estaban en lo cierto.
Nunca fui la típica chava que se emocionó por sus quince años, yo lo que siempre he esperado son mis dieciocho años. Y ahora, que estoy a días de cumplirlos, extraño volver a ser niña.
Extraño cuando el amor estaba en su estado más puro, donde no existía malicia, es más ni la necesitabas, porque en tu mundo nadie buscaba hacerte daño, las "travesuras" no causaban tanto daño, porque no buscabas dañar a las personas, aunque te cayeran mal. En cambio ahora, tienes que tener cuidado de absolutamente todo, ya no puedes ayudar "tanto", porque la gente piensa que te gusta esa persona, o que buscas sacarle un provecho a la situación. Donde la envidia es un arma letal, capaz de destruir el alma de cualquier persona. Donde no puedes avanzar más que el promedio sin que seas juzgado en tu contra. 
Si extraño volver a ser niña, extraño tener el humor en su máxima expresión de simpleza, el saber apreciar cosas que no son tan complejas, extraño pensar que ser adulto y "maduro" es totalmente aburrido, extraño hacer todo lo que me gusta. A veces extraño ver el programa de Tatiana, o ir corriendo a la cocina  por un pan y ponerle mantequilla cuando veía Heidi, cuando no conocía lo que era estar estresada, cuando no me preocupaba cuanta ropa y tacones tuviera en mi armario. Extraño la sinceridad de las personas que me rodeaban.
Quiero ver la lluvia caer y correr a mojarme sin preocuparme si me enfermare o no, si hecho a perder la ropa o algo así. 
Estoy contenta de haber llegado hasta donde estoy, me gusta mi presente, se que son diferentes épocas en mi vida y como todas tiene sus pro, y sus contra, pero hay veces en las que solo quieres cerrar los ojos y recordar, olvidarte de tus problemas, de volver a sentir ser 100% tu.
Pero me veo en el espejo, y me pregunto ¿Cuando crecí? ¿Cómo fue que me paso? ¿Como es que llegue a ser quien soy ahora? ¿En que me he convertido? ¿De verdad esto ha sido lo que siempre soñé? ¿Cómo fue que el tiempo se paso volando, y que hice en ese tiempo? ¿Por que el tiempo avanza cada vez más rápido?
De esas veces, que quieres regresar el tiempo, y decirte tantas cosas, y es entonces cuando respiras profundo, das un gran suspiro y despiertas a la realidad, y te das cuenta que tienes una vida que seguir trabajando, que te queda un largo camino por recorrer. 

Y así  es cuando decides seguir adelante, y regresar a la realidad, a tu vida cotidiana, intentando rescatar el niño que aun queda dentro de ti.


  Dulce Chacon.

 
Tal vez exagero, pero ponganle atención a la letra, ¿apoco no pude ser un himno a la infancia?

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada